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Diabetes Tipo 1

Diabetes insulinodependiente

Características comunes

La diabetes tiene dos tipos diferentes de formas, la insulinodependiente (diabetes juvenil) y la diabetes no insulinodependiente (que inicia en la madurez).

Leer más sobre: ¿Cuántos tipos de diabetes existen y cuáles son las diferencias?

La primera, que por lo general comienza en la infancia o en la adultez temprana, se caracteriza por una incapacidad para producir suficiente o ninguna insulina, la hormona necesaria para regular el uso de la glucosa o azúcar en el cuerpo.

Para controlar la forma insulinodependiente de la enfermedad, los diabéticos deben recibir inyecciones de insulina de forma regular, una vez al día o más a menudo.

La insulina es producida por las células de los islotes de Langerhans, que se encuentran por todo el páncreas. En los diabéticos dependientes de insulina, los islotes producen poca o ninguna insulina, pero las razones aún no se entienden completamente.

Sin insulina, o con insulina insuficiente, la glucosa se acumula en la sangre. Normalmente hay un poco de glucosa en la sangre (aproximadamente una parte en 1000), pero en la diabetes la cantidad se eleva a niveles considerable y altamente peligrosos, y se derrama en la orina.

Leer más sobre: ¿Qué significa la diabetes tipo 1? Definición y Descripción general.

 

Síntomas y diagnóstico

El síntoma más común de la diabetes es la sed, acompañado de orina frecuente (tan a menudo como una vez por hora o más). Normalmente, en la diabetes se da una marcada pérdida de peso y también se pueden contraer infecciones de la piel, las encías o en el tracto urinario y se presenta mucha fatiga, debilidad o apatía.

Además, se presenta una sensación de hormigueo en las manos y los pies, calambres en las piernas y visión borrosa.

La pérdida de peso se debe a que la grasa y el músculo se queman para proporcionar energía. En la diabetes dependiente de la insulina, los síntomas generalmente se desarrollan rápidamente.

La diabetes generalmente se diagnostica mediante una prueba sencilla en la que se mide el nivel de glucosa en la sangre, si ésta es elevada de forma persistente, el paciente tiene la enfermedad.

Leer más sobre: Los signos de la diabetes tipo 1.

 

El tratamiento

Hasta el momento, no existe una cura para la diabetes, pero la enfermedad puede ser controlada por medio de inyecciones de insulina, la dieta y un programa de ejercicio físico.

Los objetivos del tratamiento son aliviar los síntomas, reducir la cantidad de glucosa en la sangre y en la orina y disminuir el riesgo de complicaciones.

Para los diabéticos dependientes de insulina, el tratamiento consiste en inyecciones de insulina, que pueden ser necesarios pocas veces al día, como una vez al día o tan a menudo como tres veces al día.

Dado que la insulina es una hormona que se digiere si se toma por vía oral, debe ser administrado por inyección. Por lo tanto, es importante aprender a administrarse las inyecciones usted mismo.

Esto puede parecer difícil al principio, pero con la instrucción y la práctica adecuada, incluso un niño puede dominar pronto la aplicación de las inyecciones. Su médico le dirá dónde y cómo aplicarlas.

Leer más sobre: 10 datos acerca de la diabetes y la insulina.

 

La dieta también es importante para controlar la diabetes

En un régimen diabético típico, las calorías (800 a 1,500 al día, dependiendo del peso del paciente y de su actividad física) se distribuyen en pequeñas comidas ingeridas a intervalos regulares.

Los carbohidratos constituyen el 50 al 60 por ciento de la ingesta total, con muchos alimentos ricos en fibra tales como panes y cereales integrales, frutas y verduras.

Los carbohidratos simples se limitan al 5 a 15 por ciento de todas las calorías y los carbohidratos deben provenir de fuentes naturales, tales como leche y frutas en lugar de los caramelos, galletas y así sucesivamente.

De las calorías totales, 30 a 35 por ciento provienen de grasas y de 12 a 20 por ciento (dependiendo de la edad y la actividad física) de las proteínas. Los factores clave son el control de la ingesta de carbohidratos simples (azúcares).

Leer más sobre: El conteo de carbohidratos para la diabetes: Planificación de comidas.

Cuando se diagnostica con diabetes es muy importante comer una dieta equilibrada y mantener un peso corporal ideal.

Es importante mantener un calendario establecido de comidas y refrigerios y seguirlo rigurosamente.

La dieta está diseñada para mantener el nivel de glucosa en la sangre estable de modo que cada dosis de insulina tendrá que actuar aproximadamente sobre la misma cantidad de glucosa.

Para determinar la eficacia del tratamiento, debe comprobarse con frecuencia que la glucosa en la sangre tenga en un nivel aceptable. En algunos casos, se debe comprobar dicho nivel de glucosa varias veces al día.

Leer más sobre: Importancia del monitoreo de los niveles de azúcar en la sangre.

Se puede medir con un examen de orina usando tiras reactivas de papel especialmente preparadas.

Actualmente, muchos médicos prefieren que sus pacientes hagan uso de la relativamente nueva prueba de sangre en lugar de la prueba de orina para controlar los niveles de glucosa.

Estos kits de auto-monitoreo ahora están ampliamente disponibles.

Una pequeña aguja o lanceta se utiliza para pinchar un dedo, y luego se comprime una gota de sangre sobre una tira tratada químicamente. La tira mide los niveles, o bien en comparación con muestras de color o insertándose en un medidor para determinar el nivel de glucosa.

Leer más sobre: Análisis y pruebas de glucosa en la sangre.

 

Las complicaciones

A pesar del cuidadoso manejo de la diabetes, pueden surgir complicaciones.

Una de las más comunes (y que uno de los miembros de la familia deben saber cómo tratar) es la hipoglucemia, un bajo nivel de glucosa en la sangre. Se puede generar al tomar demasiada insulina, al no mantener la dieta o hacer ejercicio muscular prolongado.

Leer más sobre: ¿Qué puede causar la hipoglucemia y cómo prevenirlo?

La aparición de hipoglucemia suele ser gradual, con síntomas que incluyen sudoración, irritabilidad nerviosa y hormigueo. Hay tiempo para contrarrestarlo mediante la ingesta de azúcar o algún otro alimento de carbohidratos de absorción rápida.

En ocasiones, el inicio es repentino y el diabético se desliza a la inconsciencia. En tales casos, la glucosa se debe inyectar rápidamente en una vena. La hipoglucemia puede ser peligrosa para la vida, pero en la mayoría de los casos el paciente se recuperará.

Debido a la posibilidad de que ocurra un ataque cuando se encuentre entre extraños, debe llevar consigo una tarjeta que explica su condición y que detalla lo que debe hacerse en caso de emergencia.

Llevar un brazalete de alerta médica es una garantía adicional para su supervivencia.

Leer más sobre: Cómo tratar la hipoglucemia rápidamente y con seguridad.

Otra complicación común de la diabetes es la hiperglucemia, que es el exceso de azúcar en la sangre. El coma hipoglucémico ocurre en forma lenta, se desarrollar durante varias horas o incluso días. Se produce cuando el cuerpo utiliza la grasa como un sustituto de la glucosa para proporcionar energía; como resultado, se forman compuestos ácidos (cetonas) que producen síntomas tales como la somnolencia, la micción incesante e intensa sed.

Leer más sobre: Hiperglucemia e hipoglucemia.

La arteriosclerosis, o endurecimiento de las arterias, también es algo común en los diabéticos. Cuando esta afectación se presenta puede haber alguna pérdida de sensibilidad en las piernas y pies, que puede resultar en una lesión inadvertida en la piel o en las articulaciones.

Si padece diabetes debe tener un buen cuidado de los pies, use zapatos que le queden bien y córtese las uñas con cuidado.

Los ojos también pueden verse afectados por la diabetes. Los diabéticos a menudo sufren hemorragias repetidas en la retina, que conduce a la formación de un tejido de cicatriz. La diabetes también puede promover la formación de cataratas.

Todos los diabéticos deben someterse a exámenes oculares frecuentes. Los nuevos tratamientos, incluyendo el uso de rayos láser, hoy en día reducen la incidencia de la ceguera como consecuencia de la diabetes.

 

Resumiendo

Una vez que se confirma el diagnóstico de la diabetes insulinodependiente, y se inicia el tratamiento adecuado, la mayoría de los diabéticos son capaces de llevar una vida normal y productiva. A pesar de que las inyecciones de insulina regularles y la auto disciplina son vitales para controlar la enfermedad, no debe permitirle a la diabetes dominar el día a día de su vida.

 

 

 


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